Hoy me he propuesto dar un pasito más.
No me he engaño (lo hago poco, al menos), me lo he propuesto decenas de veces antes, y además no es algo especialmente reseñable: millones de personas lo hacen a diario, o eso es lo que uno desearía. Pero lo importante es que sí, que hoy me he reinventado y me he presentado en la puerta con toda la documentación necesaria para que la bibliotecaria de turno me sellara el carné, y ese gesto tan nimio simbolizara el principio de toda una vida de libros por escribir juntos.
No ha sido posible, though (¡malditos horarios estivales!), pero eso no resta magia a lo que pudiera haber sucedido entre el mostrador y su alcoba. La mayoría nos quedamos en eso, en el subjuntivo pasado, improbable, incierto... por miedo al indicativo real, incitante y cabrón que, en el fondo, querríamos en su lugar.
Me gustaría convertirte en futuro simple e inmediato, y añadir a tu raíz una 'é', un 'as' y sobre todo un 'emos', y vivir así en un presente infinito, con tiempo holgado para irnos quitando capas el uno al otro, y descubrir sin sorpresa que las cadenas cayeron con alguna de ellas.
No ha sido posible, though (¡malditos horarios estivales!), pero eso no resta magia a lo que pudiera haber sucedido entre el mostrador y su alcoba. La mayoría nos quedamos en eso, en el subjuntivo pasado, improbable, incierto... por miedo al indicativo real, incitante y cabrón que, en el fondo, querríamos en su lugar.
Me gustaría convertirte en futuro simple e inmediato, y añadir a tu raíz una 'é', un 'as' y sobre todo un 'emos', y vivir así en un presente infinito, con tiempo holgado para irnos quitando capas el uno al otro, y descubrir sin sorpresa que las cadenas cayeron con alguna de ellas.




