Diera la sensación de derrota ante todo lo que está sucediendo. Mientras tanto, el cuerpo utiliza un lenguaje radicalmente distinto al que nuestro cerebro se empeña en idear, y la imagen resultante es decepcionante.
¿Qué nos ha traído hasta aquí? Sigues viendo la misma gente por las calles, y seguimos (en mayor o menor medida) cometiendo los mismos pecados que años atrás. Entiendo, pues, que será cuestión de ahondar en los matices, en detalles como nuestra mirada ligeramente más caída, o nuestros andares sutilmente más cansinos. Puede que riamos menos que antes, pero estoy convencido de que lo hacemos con más ganas, más conscientes de la belleza que nos rodea, escondida a veces entre una mediocridad exponencialmente creciente.
Creo entender la frustración que nos atenaza, y nuestro empeño eterno en culpar al otro de nuestros males, huyendo de la autocrítica, pero no es excusa. Ahoga ver a otros salir al resto indemnes mientras uno se hunde poco a poco, pero sabemos nadar y no tenemos que tener miedo a dar brazadas. Somos fuertes, y somos muchos. Tenemos más poder de lo que creemos, y más motivos para cambiar nuestra realidad del que somos capaces de enumerar. No deberíamos rendirnos, ni permitir que otros lo parezcan.
Creo entender la frustración que nos atenaza, y nuestro empeño eterno en culpar al otro de nuestros males, huyendo de la autocrítica, pero no es excusa. Ahoga ver a otros salir al resto indemnes mientras uno se hunde poco a poco, pero sabemos nadar y no tenemos que tener miedo a dar brazadas. Somos fuertes, y somos muchos. Tenemos más poder de lo que creemos, y más motivos para cambiar nuestra realidad del que somos capaces de enumerar. No deberíamos rendirnos, ni permitir que otros lo parezcan.

No hay comentarios:
Publicar un comentario