De vuelta del trabajo un enorme cartel publicitario junto a la carretera me llama poderosamente atención. En él se alerta del número diario de niños ¿muertos? a causa de la ley proaborto marca 'Aído', e insta a Gallardón a acabar con este poco menos que genocidio encubierto.
¡Cómo son! ¿No? Les hierve la sangre por cada cosa...
Hay algo que no entiendo de los llamados ultraconservadores o neoliberales o comoseaquesedenominen, y es que abogan por libertades individuales frente a un Estado supervisor e intervencionista, y ahora me saltan con esto. Cada uno es dueño de su educación, de su sanidad, de su pistola, de su ascenso social, de sus logros y decisiones, pero uno no puede casarse con quien quiera ni tener plena decisión sobre lo que sucede en su cuerpo... ¿? Pero ojo, las izquierdas tampoco le van a la zaga: su incoherencia acerca de lo que es un derecho alcanzado de lo que no a veces me llega a confundir.
¿Libertades? ¿Derechos? La terminología peca de una complejidad que se me escapa, y como abogado del diablo que soy a menudo (dependiendo del interlocutor que tenga enfrente) se me hace un mundo saber qué es qué en según el caso.

