domingo, 31 de marzo de 2013

puertas

Desde que recuerdo me gusta el cine. Puede ser porque siempre ha logrado remover cosas por dentro que la realidad no conseguía, o empleaba más tiempo en hacerlo. Nos falta, pues, algún violín en el momento adecuado, o seleccionar únicamente aquellas escenas que hacen avanzar la historia, prescindiendo del resto.

El cine fue una puerta abierta a otras: los libros, la pintura, el dibujo, el teatro, la música... todas ellas tan importantes o más que la primera. En eso consisten las puertas, al fin y al cabo, en ser paso hacia una realidad nueva, y son lo que nos hace seguir escribiendo nuestra historia, frente a aquellos que encuentran acomodo en una única habitación.

Creo que todo aquel que no tiene miedo a cruzar estas y otras líneas no puede ser mala persona. Todo aquel que se sorprendió a si mismo en los ojos de otro, que hizo suyo lo de fuera y viceversa, no puede sino hacer el bien. Qué bueno es lo que nos rodea, a pesar de lo dura que se hace a menudo la criba, y qué bueno todo lo que esconden las muchas puertas que aún nos quedan por abrir.


martes, 26 de marzo de 2013

las nueve inteligencias

Me hago eco de un texto recogido en uno de los múltiples sitios web / blogs, etc. en el que se citan los nueve tipos de inteligencia descritos por Howard Gardner, y que hace poco escuché mencionarlos en una charla. Me parecen muy ilustrativos, no ya para asumirlos como válidos sin más, pero sí como para deshacer nuestra vieja estrechez de miras, esa que etiqueta de inteligente a quien saca buenas notas y de mediocre al resto. La suma de información arrojada desde las aulas poco tiene que ver con la EDUCACIÓN en mayúsculas, y cuanto antes asumamos la diferencia, antes pondremos remedio a tanta confusión, aunque lo sepa imposible.

Todos tenemos nueve inteligencias en mayor o menor medida. Un ingeniero necesita una inteligencia espacial bien desarrollada, pero también necesita de todas las demás, de la inteligencia lógico-matemática para poder realizar cálculos de estructuras, de la inteligencia interpersonal para poder presentar sus proyectos, de la inteligencia corporal-cinestésica para poder conducir su coche hasta la obra, etc.

Howard Gardner añade que igual que hay muchos tipos de problemas que resolver, también hay muchos tipos de inteligencia. Hasta la fecha Howard Gardner y su equipo de la Universidad de Harvard han identificado nueve tipos distintos: 

Inteligencia lingüística, la que tienen los escritores, los poetas, los buenos redactores. Utiliza ambos hemisferios. Facilidad para leer, escribir, escuchar y hablar. Se manifiesta claramente cuando conversamos, discutimos, exponemos un asunto que nos preocupa o cuando escribimos y leemos; también en la especial manera en la que escuchamos y entendemos una explicación. Identifica las habilidades de inteligencia lingüística que compartes: 
- Convencer o ejercer influencia sobre los demás mediante la palabra.
- Gusto y habilidad para escuchar a los demás.
- Facilidad para retener información estructurada.
- Capacidad para dar y recibir explicaciones y transmitir ideas con claridad.
- Buenas dotes para la reflexión.

Inteligencia lógica-matemática, la que utilizamos para resolver problemas de lógica y matemáticas. Es la inteligencia que tienen los científicos. Se corresponde con el modo de pensamiento del hemisferio lógico y con lo que nuestra cultura ha considerado siempre como la única inteligencia. Identifica las habilidades de inteligencia lógica-matemática que compartes: 
- Manejar cadenas de distintos razonamientos.
- Abstraer y operar con imágenes mentales: símbolos que representan objetos.
- Uso en la discusión de planteamientos e hipótesis.
- Evaluar una situación antes de aceptarla sin que se haya demostrado su veracidad.

Inteligencia espacial, consiste en formar un modelo mental del mundo en tres dimensiones, es la inteligencia que tienen los marineros, los ingenieros, los cirujanos, los escultores, los arquitectos, o los decoradores. También se manifiesta en el juego de ajedrez y en el reconocimiento de rostros y escenas. Identifica las habilidades de inteligencia espacial que compartes: 
- Plasmar la realidad sobre papel o material moldeable con proporción de formas y tamaños.
- Reproducir mentalmente con facilidad objetos que se han observado.
- Orientarse con facilidad en una nueva ciudad o en un lugar desconocido.
- Describir coincidencias o similitudes entre objetos que a simple vista parecen distintos. 

Inteligencia musical, es naturalmente la de los cantantes, compositores, músicos, bailarines. Este tipo de inteligencia surge a edades muy tempranas y se relaciona con la habilidad para percibir, distinguir, transformar formas musicales. Se manifiesta en la manera en la que ejecutamos un instrumento, cantamos, escuchamos o componemos música. Identifica las habilidades de inteligencia musical que compartes: 
- Distinguir las melodías o tonos en una composición. 
- Identificar sonidos que alcanzan métricas complejas.
- Discriminar el timbre de voces y/o instrumentos.
- Expresar emociones mediante la composición y ejecución de obras musicales.
- Identificar sentimientos a través de la música.

Inteligencia corporal-cinestésica, o la capacidad de utilizar el propio cuerpo para realizar actividades o resolver problemas. Es la inteligencia de los deportistas, los artesanos, los cirujanos y los bailarines. Identifica las habilidades de inteligencia cinético-corporal que compartes: 
- Controlar los movimientos del cuerpo: tronco, cabeza, brazos, piernas y dedos.
- Coordinar movimientos del cuerpo: carrera, salto, danza...
- Facilidad para la producción o transformación de objetos.
- Manejo de herramientas como pincel, bisturí, reglas y computadoras... 

Inteligencia intrapersonal, es la que nos permite entendernos a nosotros mismos. No está asociada a ninguna actividad concreta. Eventualmente sacerdotes, psicólogos, terapeutas... Identifica las habilidades de inteligencia intrapersonal que compartes: 
- Saber analizar los propios estados de ánimo.
- Reconocer los sentimientos como algo susceptible de solucionarse.
- Manejar las emociones e intereses personales para vivir mejor.
- Desarrollar y sacar provecho de todas las capacidades personales. 

Inteligencia interpersonal, la que nos permite entender a los demás, y la solemos encontrar en los buenos vendedores, políticos, profesores o terapeutas. Identifica las habilidades de inteligencia interpersonal que compartes: 
- Evaluar las emociones, intenciones y capacidades de los demás.
- Armonizar situaciones comprometidas que se producen en discusiones en grupo.
- Facilidad para integrarse e, incluso, destacar en la comunidad.
- Capacidad para ponerse en el lugar del otro en situaciones complejas o ante problemas. 

Inteligencia emocional es formada por la inteligencia intrapersonal y la interpersonal y juntas determinan nuestra capacidad de dirigir nuestra propia vida de manera satisfactoria. 

Inteligencia naturalista, la que utilizamos cuando observamos y estudiamos la naturaleza. Es la que demuestran los biólogos o los herbolarios.

sábado, 16 de marzo de 2013

el proceso termodinámico

Me gusta saberme reactante de ciertos estados en terceros, así como el catalizador de fenómenos que, de una forma u otra, acabarían igualmente por suceder. 

Me siento cómodo en esa equivalencia energética, y puedo hasta sonreír cuando el fenómeno es recíproco. 

Sueño con que, algún día, ajustemos tú y yo nuestros coeficientes hasta igualar las masas, y hacer cumplir alguna ecuación. 

Ojalá nuestra reacción no sea de desplazamiento, sino de síntesis, y (de paso) originemos compuestos hasta ahora desconocidos

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quién o qué

Un mes después, me viene a la cabeza la misma frase escuchada de diferentes bocas, y entiendo entonces que algo en mí la ha ido provocando a lo largo de estos años, sin ser yo muy consciente. 

Hay personas que se sintieron tontas a mi lado, o tal vez yo las hice sentir así. 

Hay otras (personas) que ensalzaron mi inteligencia hasta cotas imprevistas. 

Las hay (por contra) que jamás vieron en mí rasgos destacables, mas al contrario.

La mayoría (en cambio) no llegaron a intuirme, ni a suscitar mi atención.

¿Quién o qué soy yo, entonces?