domingo, 3 de febrero de 2013

el campeón de españa

El chaval tenía nombre de poeta, y ocupó el decimotercer puesto de catorce (creo recordar) sumando cuatrocientos y pico puntos: aproximadamente mil menos que el primer clasificado. Quedó en último lugar en sus series; fue el primer eliminado en salto de altura (su entrenador decía en broma que apenas si se había preocupado por comprobar la dureza del colchón); derribó casi todas las vallas que obstaculizaban su camino (sus compañeros decían que era el campeón de España en eso); y disimuló algo su condición con el peso, por eso de ser ancho de brazo.

Del otro chico apenas si recuerdo más allá de sus últimos saltos de altura en rondas finales, doblando el mérito que eso conllevaba teniendo en cuenta su menudez. El arqueo de espalda no lo tenía del todo controlado y, en su último intento, apuró tanto la pisada que se quedó clavado frente al listón y no llegó a saltar.

Uno de ellos no borró la sonrisa de su cara en toda la mañana, y se paseaba por las pistas con una despreocupación que llamaba positivamente la atención.

El otro lloró de impotencia bajo el cobijo de su madre, para después mostrar una rabia contenida y una actitud ligeramente agresiva propias de cualquier adulto.

Adivinad quién es quién.

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