domingo, 20 de enero de 2013

la necesidad exponencial

Quedaron atrás los tiempos en los que esperábamos hasta dos horas como límite en una cita donde la otra o el otro llegaba tarde, o quedábamos de semana en semana sin mayor dificultad, así que puedo llegar a entender los impulsos de suicidio de aquellos que todavía conservaban un iPhone de primera generación y descubren de la noche a la mañana que las nuevas actualizaciones del Whatsapp no son compatibles con su sistema operativo. Muchos se mataron por menos.

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